"El orgullo del escritor de hoy tiene que consistir en enfrentarse a los emisarios de la nada -cada vez más numerosos en literatura- y combatirlos a muerte para no dejar a la humanidad precisamente en manos de la muerte. En definitiva: que a un escritor le podamos llamar escritor. Porque, digan lo que digan, la escritura puede salvar al hombre. Hasta en lo imposible"

Enrique Vila-Matas, del discurso de aceptación en Caracas del Premio Rómulo Gallegos


Hoy, a las 20.00 h.

en el salón de actos de la Biblioteca Pública de Oviedo