La procesión va por dentro

"La perseguida Iglesia católica celebra estos días su molesto botellón de todos los años. A juzgar por la impunidad con la que ocupan los espacios públicos, nadie diría que se trata de una organización perseguida por el Gobierno. Todo lo contrario. Más bien parece gozar de una protección mafiosa, ya que todos los ciudadanos están obligados a soportar las molestias derivadas de sus ritos exhibicionistas."

por Antonio Orejudo

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1 comentarios:

Anónimo | 20 de marzo de 2008, 13:23

Y más aun... en algunas ciudades alguna cofradía tiene el privilegio de indultar a un preso cada año...


y a la separación iglesia estado que le den por el santísimo c***...