Mostrando entradas con la etiqueta Mundo este.... Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Mundo este.... Mostrar todas las entradas
0 com

Sobre la ficción y la infancia



E. ha heredado nuestros juguetes y nuestros cuentos troquelados. Una vez leí que la crianza nos permite repetir el camino de la infancia por la vía del amor. Y sí, nos hace felices en esta casa tenerlo todo revuelto de peluches y coches y volver a relacionarnos con los objetos con los que fuimos felices.
Hará ya casi dos años, con un pequeño taco de cuentos troquelados de Tizón, me sorprendí al releer la historia de Pulgarcito, un popular relato infantil.
Pulgarcito se resume, desde la poética aristotélica, de la siguiente manera:

- Los padres de Pulgarcito y sus hermanos son muy pobres y los abandonan en el bosque porque no los pueden alimentar.
- Pulgarcito, el más pequeño de los hermanos, es muy espabilado y deja un rastro de migas de pan y así son capaces de volver a casa.
- Los padres, que se sentían fatal por el abandono, se alegran mucho de la vuelta de los hijos.
- A los días, como la alegría no alimenta y siguen siendo pobres, los vuelven a abandonar.
- Esta vez los pasos de los niños les llevan a una casa en la que vive un ogro con sus hijas. Son tantas niñas como niños son Pulgarcito y sus hermanos. Pongamos 6 y 6 (cambia el número según la versión).
- El ogro, como es ogro, se quiere comer a los niños. La mujer del ogro ayuda a los niños para evitar que su marido se los coma, pero el ogro los encuentra.
- Pulgarcito, como es muy listo, logra engañar al ogro.
- La trampa es que el ogro creyendo comerse a los niños se come a sus propias hijas.
- El ogro muy enfadado va en su busca pero de nuevo lo engañan, quitándole las botas mágicas.
- Pulgarcito va hasta la casa del ogro y le dice a su mujer que una bandidos lo han secuestrado y piden un rescate por él. La mujer le cree y le da una bolsa de dinero.
- Pulgarcito  y sus hermanos se van con el dinero y se lo llevan a los mismos padres que los abandonaron a su suerte. Y son felices.

Pues sí, me quede sorprendida. No recordaba del relato más que Pulgarcito era un criajo muy apañao que, aun siendo el más pequeño, cuidaba bien de sus hermanos.

¿Permitiríamos un espectáculo para nuestras criaturas en el que se viera abandono infantil, y donde los héroes -varones, por cierto- lo son por la vía  de hacer que se coma un padre a sus propias hijas (que son un amor de niñas, ni ogras, ni malvadas, ni importan para nada en la historia)?




Read more »
0 com

Hablemos de "los toros"


Ante el cuestionamiento de un sistema, ocurren varias cosas. Por un lado, se tambalea el modo de vida de las personas directamente beneficiadas por dicho sistema. En general, esas personas no representan al grueso de la población. Ocurre también que se tambalea el estado de zona de comfort en el que se encuentran muchas personas, que sí son una parte mayoritaria de la población.  Esto es: defiendo algo que a decir verdad no me afecta pero sobre el que se han construido algunas de mis certezas (mi paisaje social, mi escala de interpretación del arte, el folclore, la identidad de mis allegados, lo que me han dicho que es "patria" y que por tanto es "yo").

Cuestionar las corridas de toros es dar en parte de ese constructo sobre el que se cimenta (con papel de periódicos viejos también se hacen cimientos)  la zona de comfort. 
Algunas de las respuestas que estos días, a raíz de la manifestación convocada el próximo sábado en torno a la feria taurina de Xixón, he podido leer tienen más de tarareo de canción escuchada por la radio que de información fidedigna. 

Estos días he encontrado artículos con datos exactos sobre las cifras, en tanto que empleo y en tanto que motor económico, sobre la tauromaquia. Por destacar: mientras que en ocho años ha bajado el número de espectáculos a casi la mitad (de 3651 a 1868 en 2014) el número de profesionales taurinos (toreros, novilleros, rejoneadores, banderilleros, picadores, mozos de espada y toreros cómicos) ha aumentado en el mismo periodo en 2797 trabajadores más. De estos trabajadores, tan sólo el 8.8% ha tenido una o más de una actuación en 2014. Cuesta pensar que estemos hablando de un ejercicio empresarial ni profesional mínimamente sostenible. Y ya si miramos las medias de edad de las personas que trabajan  en el sector (asusta pensar en la media de edad de los novilleros que, se entiende, es un paso previo al rango de matador) vemos que está sorprendentemente envejecido para el ejercicio físico que supone. 
Y podemos seguir con los argumentos de ecosistema, dehesas, infraestructuras, ayudas públicas directas e indirectas, subvenciones específicas del estado...  Lo cierto es que la cantinela de la afición y producción económica del sector es del todo inane, y suena a eso, a cantinela desinformada. 
Y luego están los sofismos: os preocupáis por el sufrimiento del toro y no por el de los niños que pasan hambre. ¿De dónde se extrae esa conclusión excluyente? Quizás, si quien lo dice tuviera una implicación con el segundo término de su argumento habría visto a la persona a la que recrimina en manifestaciones contra los recortes, contra la pobreza infantil, contra la falta de libertades y derechos.  Por no hablar de lo cómodo, y decepcionante -porque estamos hablando de vidas- que resulta utilizar abstractos "los niños que pasan hambre", como si eso fuera un lugar específico en la geografía mundial, o una franja de edad específica o se resolviera todo en un tribunal específico y no se debiera en función de cada caso a una serie de problemas estructurales -algunos comunes y otros concretos de cada territorio y realidad. 
(En mi experiencia personal añadiré que nunca veo salir en defensa de la sanidad pública o la educación pública a quienes sí veo utilizar, como poco, tibios argumentos en favor de la tauromaquia. Pero claro, quizás sólo sea una casualidad muy causal).
Más sofismos: os preocupáis por los toros pero bien que coméis carne. Comparar la muerte de un animal como espectáculo recreativo frente a la muerte de un animal como alimento parece un tanto cogido con pinzas. Esto no quita para que haya explotaciones animales absolutamente denunciables o para que los procesos del sistema en el que nos encontramos propicien tratos a aves, terneras, cerdos que nos envilecen como seres humanos y contra los que hay que estar alerta. Con todo, no hay lógica argumentativa entre el deleite y distracción a través de la contemplación del asesinato y el de la alimentación.
 Y mi favorito: estáis en contra de todo. Lo cierto es que es justo al revés. Estamos a favor, y no hace falta que nos vayamos autodenominando provida, ya de paso. A favor de vidas sin sufrimiento. A favor de no ejercer desde una situación de privilegio el sufrimiento a otro ser vivo. A favor de no considerar arte el finalizar con una vida. 

Desde luego que el asunto de las corridas de toros, así como de cualquier otro maltrato animal, no admite parches. Es un problema de base y precisa un cambio radical. No vale con introducir un inocente decálogo de buenas prácticas cuando la práctica es la tortura y el fin la contemplación de esa tortura. Aunque viendo las cifras, servidora considera que con dejar de destinar el dinero de las arcas públicas que se destina toda esta "tradición" caería por su propio peso. 

La verdad es que es preocupante esta pátina de oscuridad -de tiempos tristes y  de desprecio por el conocimiento y por la vida- cuando sale el tema. En Xixón sale al menos una vez al año, con la llamada Feria de Begoña. Quiere una pensar que al final se entiende que la Tierra no es plana, pero cuánto tiempo lleva y qué claro parece que quizás no seamos nosotras quienes lo veamos. 
Estos días pienso mucho en el brillante cortometraje "Topeka", de Asier Altuna. Es corto. Si hay quien lee esto y no lo había visto, le animo a que lo haga. 
En realidad, este cortometraje es lo que pienso sobre este asunto en días en los que ya son 25 mujeres asesinadas en ocho meses. Todo, compas que os dejáis caer por aquí, tiene relación.


Read more »
2 com

Animales ontológicos


Escuché de cría tantas veces aquello de que los ecologistas se podían preocupar más por el hambre en África que padecían los humanos que por las ballenas que me creí que era un argumento. Suena bien, a postura crítica: algo así como acabemos con esa cantinela acomodada de salvapatatas con la vida resuelta y hagamos algo por nuestros semejantes. Suena serio, comprometido. Podía colar. Casi cuela, de hecho. O más bien, a diario hay a quien le cuela. 

Ocurre que una deja de ser una cría, le da un par de vueltas al asunto y piensa que nada es tan simple como para resumirlo en una frase de extensión similar a una máxima de Paulo Coelho. O al menos, si lo es, esa idea tiene la misma profundidad que la que genera la piedra pómez.
Ocurre que una se fija en quiénes defienden los derechos de los animales (así, en general) y ocurre que a esas mismas personas se las encuentra en una manifestación contra la guerra (la que lamentablemente esté siendo) o recogiendo alimentos para mandar a Gaza, o protestando contra los recortes en el sistema público que generan pobreza ya no en otro continente sino en la puerta de al lado. 
Ocurre que a quienes no me suelo encontrar en esas acciones es a aquellos que dicen que primero pensemos en los niños del África que en los toros, que primero solucionemos la crisis que afecta a las personas y luego ya se verá. 

Frente al vacío argumentativo de quienes defienden la atrocidad que hoy ha tenido lugar en Tordesillas o quienes aplauden el toreo con ideas tan desmontables como muebles de Ikea, están sus propios gestos. La violencia que apoyan no sólo hacia el animal sino hacia el que piensa diferente.

Imagen extraída de un vídeo con la noticia de la agresión a una manifestante.

Curiosamente, son ellos quienes insisten en diferenciar al ser humano del resto de animales (en tanto que su dedo oponible y su red wifi le da licencia para torturar al resto de seres vivos más allá de sus necesidades de alimento y, si me apuran, abrigo) y son ellos los primeros que tiran la piedra hacia esos semejantes suyos que ven tan importantes. 
 Sus propios actos son más elocuentes que su argumentación vaga, manida, su eco repetido -como si por ser eco fuese cierto. Las manos que aplauden la violencia bien empuñan una lanza si toda la manada les jalea y pueden salir en la portada del periódico local al día siguiente.




Read more »
0 com

El respeto a los ricos


Es de mal gusto hablar mal de alguien que acaba de morir. El buenismo, el buen gusto y la diplomacia se han dejado caer como Pepito Grillo por las redes sociales -cuando no como dedo acusador del honor y el decálogo de qué ha de ser un buen ser humano y no una inmundicia jocosa- ante el humor negro del que se ha hecho gala con el fallecimiento de Emilio Botín (el jefazo del Banco Santander) la semana pasada y de Isidoro Álvarez (el jefazo de El Corte Inglés) ayer mismo. Esas conciencias las24horas han señalado lo poco adecuado de hacer chistes con los muertos. 

El caso es que una siempre se ha respigado con estas noticias presentadas como "gracias" o "curiosidades" de muertes ridículas. A quien muere se le conoce por las iniciales (no por su nombre completo, con fotos de familia apenada y los ministros del saldo correspondiente) e imagino que es más fácil reírnos de unas iniciales. Qué idiota, que se murió sepultado por una piedra mientras, presuntamente, se tiraba a una gallina, o lo intentaba. Qué estúpida. Qué torpe. Que viva la selección natural y Darwin y venga chistes y nadie dice cuidado, que hablamos de una persona que tenía familia, a la que querían, a la que quisieron, que cuando aún no había nacido era la promesa de unos padres que esperaban emocionados, que recibió besos, que dibujó junto a su nombre corazones o cantó una noche una canción hermosa. Las iniciales, si es que las hay, no se toman muy en serio. No hablemos ya de los anónimos. 
Los sinnombre en las cunetas, los sinnombre que sólo son cifras -silenciadas lo más posible, por cierto- del recuento anual de muerte por suicidio. Las sinnombre que mueren a manos de sus parejas cuando esos nombres son extranjeros y el problema parece que no es de aquí, ni de allí, ni de ninguna parte. 

El mal gusto no está en los chistes, la sonrisilla o el algo haría cuando hablamos de un tiroteo entre denominados delincuentes habituales (que no conocemos y que nadie nos explica cuáles son sus delitos), ni en el con esa vida que llevaba de la muerta junto a una carretera comarcal, con tacones y falda corta. Las voces de La Conciencia no tienen ni ecos para estos casos. 

El mal gusto, señorías, es hacer chistes cuando el muerto tiene nombre propio, y abre el informativo. El mal gusto está en hacer crítica al rico, porque se le envidia su riqueza, porque se le cuestionan los méritos de su incontable riqueza. El mal gusto es un tuit, un comentario en el chigre, una opinión, cuando el muerto es famoso, importante y rico. Porque los ricos merecen un respeto, con sus nombres propios, que los ánonimos no pueden pretender, porque no tienen un sólo nombre que llevarse al epigrama. 

Verán, querrán ustedes reducir la cosa -en pro de esa conciencia que ha de tenerse en estos casos- a que si izquierdas o derechas, a que si empresarios u obreros. Como si el hecho de ser obrero y pobre lo vacunase a uno de un pensamiento explotador. Yo entiendo que la cosa está en pensar que el poder lo han de tener unos (y guiarnos a los demás y hacer así avanzar el mundo) o que el poder ha de estar repartido (y que seamos todos dueños de nuestras decisiones y destinos y desatinos en igual medida). 
Y si has pensado que hacer un chiste del cuerpo sin vida de Botín o de Álvarez no es lo mismo que hacerlo del tipo que presuntamente intentaba follarse a un gallina cuando se murió, está claro que no crees que ante la muerte todo el mundo merezca el mismo respeto, que ante la vida seamos todos iguales. 
Albert Monteys para Orgullo y satisfacción. 
Read more »
1 com

La revolución no, pero la muerte sí será televisada


No soy quién para juzgar el duelo de nadie. No he vivido la pérdida de un padre (un padre que pierde la memoria, que está pero ya no es cuando se muere su hija mayor, un padre que años después de no ser aunque estar, se está muriendo). Mi padre vive y es. Y aunque no fuera así, no soy quién para juzgar el duelo de nadie. 
Quizás de repente te tiemble la identidad, quizás en lugar de recogerte en ti y en los tuyos, te expongas, te protagonices a ti y protagonices a tu padre. Quizás, ante ese final del de donde vengo, fagocites ante una sala llena de prensa y cámaras, al padre que todavía está
O con dolor, con una sensación de miseria en el cuerpo pero también de deber, recojas un testigo, un mandado, de algo que crees, o quieres creer, que tu padre querría que hicieras. (¿Tu padre querría que todo el país estuviera pendiente de sus últimas agónicas horas?). 
Y cuando alguien se duele recurre a aquello en lo que cree, a lo que se aferra, o lo que le ha pillado a mano. Por tanto, encomendarse a la fe, al dios que sea, es una cosa propia. De su duelo, de su búsqueda entre la penumbra, porque es cierto que el dolor nos ciega. 
Pero aún así, pese a tu dolor, pese a encomendarte a ti mismo la tarea de vocero de una muerte ya por siempre anunciada, si compareces como hijo del denominado primer presidente de la democracia en España, recuerda que ya que llamamos a esto democracia también decimos que es un estado laico. Y como tal, en un acto público, político, poco sentido tiene que en esa comparecencia ante los medios se hable de que el alma se la llevará Dios cuando considere. 
Que qué quisquillosa es una ante el duelo de un hijo. No. No lo imagino. Y además no quiero imaginarme su dolor. Un dolor que conozco por otras personas a las que quiero, a las que he acompañado. Un dolor que vendrá, claro, probablemente, y que no pienso adelantar bajo ningún concepto. No, es su dolor: que rece a los dioses que guste, que trace recorridos del alma por lugares mejores, que piense en la paz, que piense en la resurrección, que se aferre a todo lo intangible, que es una herramienta tan humana. 
Pero lo público, lo político. Si cuenta esto porque su padre (a diferencia del de mi madre) fue el primer presidente de la democracia en la historia reciente de este país, no viene al caso hablar de Dios.
Que qué quisquillosa es una ante el duelo del hijo de Adolfo Suárez. Quizás porque él quiso un micro y tuvo todos, para hablar de un hombre que, en la medida en que podía aportar luz a estos tiempos, ya se había ido. Pero no he visto todos los micros ante los familiares, los hijos, las madres, de los marineros que se murieron hace unos días. No he visto todos los micros ante los familiares de los hombres, las mujeres, que saltaron por la ventana antes del desahucio. No he visto todos los micros ante los familiares, los hijos, las hijas, de las mujeres asesinadas por sus maridos o sus parejas (cuánto psicópata con la misma tendencia, no tendrá que ver la educación? no tendrá alguien que decirles a ellos que no peguen, que no maten?). No he visto todos los micros ante la inminencia de la muerte de casi nadie. 
Y no los quiero.
Donde quiero los micros, todos, es en las calles donde las personas marchan y caminan por cambiar las cosas. Desde abajo, desde donde siempre han sido los cambios de verdad (lo otro son nomenclaturas, caras, sobres de colores). Quiero todos los micros, la tinta toda de cada plumilla, discos duros llenos imágenes que recojan la vida. La lucha. El cambio.  Micros paras las voces que hoy están vivas y hacen y afectan y quieren que sea por el bien de todos, de todas. Lo común. Claro, voces comunes. 
Pero ya lo decía la canción, la revolución no será televisada. Y eso que hay tantas televisiones encendidas esta noche...


Read more »
0 com

Y muerde



La publicidad canta Tú decides,
pero tu vida y tu cuerpo son de un dios
que no existe.
Tú decides el perfume en el cuello
pero no los ritmos de tu vientre.

Y el spotify canta be yourself,
siempre que no improvises.

Siempre que no digas Hasta aquí,
siempre que aceptes que eso es un carro
y te subas y lo empujes cuando haya que,
porque es un carro que, dicen, se mueve,
pero tú solo ves un paisaje que se rebobina.


Caló el tópico latino
más de lo que calaron Vallejo, Hernández,
Hierro.

No te mueras, te amo tanto.
Pero no,

a fuerza de
homo homini lupus


el hombre, que es un lobo
para la mujer y para el hombre,

nos muerde.



Read more »
6 com

Los estúpidos


Al hilo de "la polémica de Albert Pla" y con la lectura de "Las leyes fundamentales de la estupidez" de Carlo M. Cipolla (Allegro ma non troppo) aún rondándome lo he visto con claridad: nos gobiernan los estúpidos. 

Por hacer un resumen de una noticia que ha volado (no tanto algunos desahucios, no tanto que a los enfermos de cáncer les toca arruinarse o casi arruinarse para pagar sus medicamentos): Albert Pla va a dar un concierto en el Teatro Jovellanos de Xixón. Albert Pla dice en una entrevista cosas que, por otra parte, suele decir Albert Pla. Un edil del PP de Xixón se ofende y pide que se suspenda el concierto. Mucha gente que no había leído la entrevista en cuestión se ofende también y secunda la moción diciendo que con su dinero no se pague a semejante "faltoso". El concejal de Cultura de Xixón accede a la petición y suspende el concierto argumentando que a los gijoneses no se les ha de faltar al respeto

El argumento fundamental de los ofendidos ha sido que con el dinero de los gijoneses no se puede pagar a quien los ha insultado
Albert Pla iba, como es costumbre de un tiempo a esta parte en la gestión de muchos teatros y entre ellos el Teatro Jovellanos, a taquilla. La taquilla se compone únicamente del dinero de quienes han, libremente, comprado su entrada para ver a un artista cuyo espectáculo lleva por título: "Manifestación: tu vida es una mierda y lo sabes". Quienes han comprado su entrada saben de qué va la cosa. 
Al anular el concierto por parte del Teatro Jovellanos, es el propio teatro (a la sazón el ayuntamiento de Xixón) quien incumple el contrato. Al incumplir el contrato, es el Ayuntamiento de Xixón quien ha de pagar a Albert Pla.
Quienes no querían pagar a Albert Pla tras sus declaraciones hacia los gijoneses son quienes han logrado que todos los xixoneses paguemos ahora a Albert Pla por el concierto que no tendrá lugar. 

Y esto, en la imprescindible (y no por divertida menos acertada, qué cosas) teoría de Cipolla, es lo que se define por estúpido: aquel que -mientras los inteligentes generan beneficio a otros al tiempo que a sí mismos; los incautos se generan perjuicio generando beneficio a otros; y los malvados se generan beneficio a base de generar perjuicio a otros- se genera perjuicio generando perjuicio a los demás. 

Los estúpidos, esos seres inesperados, impredecibles, peligrosos por su falta de lógica, su falta de cálculo, su manera de pasar inadvertidos hasta que la lían. 

Los estúpidos, esos seres que sobre todo abundan en cargos públicos y en aquellos que los aúpan. 


Read more »
0 com

Tetas



Cuando el sabio señala al cielo, el tonto mira el dedo. Y ya que no hemos demostrado como sociedad ser muy listos miremos pues el dedo, las tetas. 

El pasado miércoles se colaban en el Congreso de los Diputados ellas y sus tetas. Tres mujeres activistas de Femen y sus tres pares de pechos. También se colaban, con ellas, con sus tetas, unas ideas, una actitud, una decisión y no poco valor, que bien sabemos cómo se castiga cualquier acto de expresión no previsto dentro del Congreso. Bueno, o quizás no lo sabemos queremos saber. Su determinación. Su aguante (no he visto que nadie lo comente pero, por lo general, estos actos no son ni tan frecuentes ni tan retratados ni logran prolongarse tanto dentro del hemiciclo). Dicen "aborto es sagrado", pero casi nadie entra a discutir el slogan (que es para eso, así se ha pensado: para discutirlo, porque la discusión visibiliza). No importa lo que digan, lo que ha importado son sus tetas. Su torso descubierto, el de tres mujeres jóvenes y en forma. Atractivas, claro.

Fotografía de Jaime García

De repente va todo sobre eso. Sobre "lo buenas que están" quienes se muestran. De repente lo que ha importado es si quienes participan en estas acciones forman parte del canon estético. Como si tener unas buenas tetas hubiera de liberar de ciertas reivindicaciones. Como si con tetas hubiera paraíso, y entonces toda reivindicación careciese de sentido.

Las feministas que protestan han de ser como suponemos que son esas feministas, como se nos ha dicho que son, como queremos que sean. Invisibles. 

Invisible como la lactancia materna ha de serlo. Es lo natural y eso ha de ser. Una madre ha de amamantar a su bebé. Cuanto más tiempo mejor. Una cosa que puede tener muy clara toda persona, haya o no dado el pecho, tenido hijos, criado hijos. Que se haya o no interesado por bebé alguno. Eso sí, no des el pecho en público. No me enseñes tu teta hinchada en público, de la que mama una hija, un hijo. Decoro. Respeto. A-de-cua-ci-ón. Aunque no hay fallo ni falta al respeto si se decora la ciudad con mupis que insinúen pechos bajo finísimas telas de perfume o lencería. La publicidad sí sabe cómo enseñarnos unas tetas. No las madres lactantes. No las mujeres que reclaman sus derechos.


La publicidad sí sabe. Sabe dirigir el último vídeo de Miley Cyrus para que pensemos qué libre es la ex-disneystar. Libre para participar de esa estética que invita a ver a las mujeres como objeto de deseo, como objeto de obsesión, como objeto de violación. Lánguidamente pasiva frente a la bola de demolición que cuelga. Qué puritana Sinead O'Connor recordándole que sin desvestirse también tiene talento. 

Algún caballo absurdo debe haber pasado por delante de nuestra sociedad para que creamos que es más libre Miley Cyrus enseñando el pecho sin que lleguemos a ver ni el borde de la aureola que tres mujeres en tetas gritando dentro del Congreso en defensa del derecho a decidir sobre su propio cuerpo. Alguna cortina de humo nos nubló los pulmones para que parezca más obsceno alimentar a una criatura que posar como si aceptáramos que nos violaran para vender unas bragas. 

O será que no era la cosa como nos decían, que caló el cuento aquel de que se había logrado una sociedad igualitaria, que eso ya era una cuenta pendiente en el tercer mundo y los países árabes.

Mientras tengamos que estar explicando que nuestras tetas son nuestras, y porque una no puede estar cabreada todo el día con la pesadísima hipocresía del patriarcado, acudiré por ratitos a fragmentos como éste de New Girl en el que Jess (Zooey Deschanel) y Cece (Hannah Simone) se enfadan y tienen una pelea a base de golpearse una a la otra las tetas. Y si crees que lo que te vas a encontrar es "otra pelea en el barro" échale un ojo. 

Read more »
0 com

Hemos delegado en los peores


Ante la catástrofe nos mostramos. Eso dicen. 
Ante el problema, el dolor, se acude. Eso nos hace humanos.
Bomberos en huelga que desconvocan para ayudar, para atajar el desastre, si es que es posible ese atajo. Médicos, enfermeros en paro que se vuelven imprescindibles, demostrando que nunca dejaron de serlo (qué recortes, entonces, qué justificación).
Es unánime la afirmación: la sociedad responde. El pueblo responde. 
Cada persona pequeña con un trabajo pequeño, o ninguno; con un sueldo pequeño, o ninguno; con un nombre que jamás pasará a los libros de Historia; pone todo de su parte. Voz en la lejanía, mirada atenta e interesada que comparte aquello que le llega, que se informa y se duele. Sangre y manos, quienes están más cerca. Que se manchan y se mueven y se duelen con. Un espanto que nos atraviesa a todos como un rayo que desde la tierra nos parte en dos. 

Ni estas palabras ni otras saldrán del teclado que sea que use el presidente del gobierno del estado (?¿) español. Porque el presidente del gobierno del estado español (y sí, en la minúscula hay militancia a estas alturas) no se desplaza al momento. Espera. Y no escribe ni ha de escribir él sus propios comunicados. Ni siquiera ante un desastre y un dolor manifiestos. Él no. Él está para otros menesteres que aún se esperan. O quizás no esté para ningunos, y así no es posible la recriminación. 
Un amigo me explicaba hoy que a quien no hace no se le puede juzgar. Mariano Rajoy, presidente a día de hoy del estado español, no hace. Todo lo hacen por él. Juzguemos pues al becario, al encargado, al escriba. Pero no al Presidente, que está para otros menesteres.

Mientras me pregunto cuál ha de ser la ocasión que requiera una acción directa digna de tal dirigente pienso en los trabajadores que con sus manos rescatan, limpian, se sangran y donan, se duelen. Todas esas personas pequeñas que no tienen quién les escriba ni quién les haga. Que son, están y dicen, y responden de sus actos que son suyos.

Es unánime la afirmación: el pueblo ante la tragedia, responde.

Es inevitable pensar si hemos dejado que nos gobiernen los peores: los que no se duelen, los que no se manchan, los que dejan que por ellos digan otros y si lo dicen mal no ha de ser culpa de ellos.



¿El Poder corrompe o eso es lo que nos dicen los poderosos corruptos? 
¿Podemos llamar Poder a ejercer el gobierno, y por tanto voluntad, de un pueblo? 

¿Hemos delegado en los mentirosos, los sofistas, los que  falsean, una vez más y sin saberlo? ¿Tienen el control precisamente aquellos que no queremos que estén cuando las cosas son terribles, cuando hace falta creer en que tras la tragedia habrá una mano, sangre, un hombro que se duela de verdad con nosotros?

Read more »
0 com

Gotothepast

(Estampas que han de helarte la razón)

No puede ser. Lo dicen los científicos -sí, esa especie en peligro diario de existencia-, dicen, que no, que nada de viajar al pasado a ver cómo se conocieron nuestros padres o matar a nuestro abuelo o pisarles la cola a los diplodocus. Pero nosotros no viajamos al pasado, lo traemos de nuevo a los escaparates de la calle y la televisión y los escaparates todos digo. 
Sólo con una vuelta al pasado me explico imágenes como la que hoy pasó fugazmente por el Telediario de las tres de la tarde. La Reina se había pasado por los pueblos hace días inundados del Pirineo aragonés. Y en un balcón, con bandera de España colgada, una estampa de políticos y monja con su hábito comansi (hábito completo). Un momento. Un recurso dentro de una colección de imágenes. 
Pero ahí esa España de ellos, de simbología innegable y anterior.

Y una, que por geografía y llingua es de tiempos pretéritos simples, no se sustrae de la imagen y de esa vuelta al pasado que día a día y comentario a comentario parece quererse hacer presente único.

Así que estamos retrocediendo en el tiempo. Así la cultura. Así el conocimiento. Así los derechos. Retroceso que nos contamos desde nuestros smartphones, por lo que retroceso más veloz. 
Para quien retroceda, claro, que las individualidades y los pequeños núcleos de resistencia son (somos) otro asunto. 

                                                                                                            
Retrocedemos, digo, y ahí vuelve la terrible estética de lo cañí, lo clerical, el pensamiento grande y único -más grande y único que pensamiento-, y ya tal. 
Pero no todo el ir p' atrás en conceptos comparte estas formas rancias y alcanforadas. No siempre viene con feria taurina o cantares ñoños de vestidos babydoll y diademas que apretaban demasiado las ideas. Que si a la España franquista de peineta y mantilla sólo le falta llevar la etiqueta vintage para que a un grupo de modernos la pongan de moda en su barrio (o un par de descerebradas a sueldo de lo público en su partido), no menos mérito tienen la MTV, Alaska y Mario o los catálogos de moda de Inditex
La MTV optó por llevar la telerrealidad a un nuevo nivel de deficiencia y estupidez, que por la península ibérica no sabíamos lo que nos estábamos perdiendo. Para ellos todo el reconocimiento con eso de que es preciso ser frívolos, que tan serios se nos queda una cara espantosa y no follamos. La frivolidad como nueva intelectualidad. Somos taaaan listos que leemos el detritus de la prensa rosa adolescente, porque nuestra lectura es supercool. Estamos taaaan de vuelta que ironizamos con los roles de hombres y mujeres porque, uff, vamos, es que eso está superadísimo, ¿no? Vamos, que esto no es África y aquí la crítica ya la podemos hacer y ya tal. Quizás sea la incompetencia propia en eso de ser cool, que no se me da, pero a mí esas actitudes siempre me recordaron a alguna pandilla de la época universitaria que veían muy auténtico ir a los chigres de toda la vida de Oviedo. Pero auténtico como si fueran a unas cuevas prehistóricas con sus happydent en la boca y sus fotos con cara de "qué fuerte el éste sitio donde estoy". Lo describe muy bien Carlos Clavijo en un pasaje de su novela Alas de pollo.


Vuelvo. Digo, somos taaaan tanto que los bolsos de temporada rezan lemas como éste. Y se compran. Se compran como plan de vida, y luego hay hasta quien los paga. 

Espero que esto no sea en parte consecuencia de la desastrosa versión del clásico popular de "Al saltar la barca" que hizo Nacho Cano y que nos hayamos olvidado de la letra de la canción.  

Al saltar la barca 
me dijo el barquero: 
las niñas bonitas no pagan dinero.
-Yo no soy bonita
 ni lo quiero ser. 

Y aquí, por un escueto sondeo que hice a algunas personas de mi generación, nunca estuvo claro lo que seguía. 
Fue Belén Gopegui, en una cena hace unos meses, quien me lo desveló:  
Yo pago billete
 como una mujer.

Pero ahora mejor que pagar, es que paguen por nosotras. Si una tiene la suerte de ser lo bastante guapa, claro. Las guapas no trabajan. Nada sabemos de los guapos, que para ellos no está pensado este fantástico portatodo

Lo mejor es ese modo en el que se toma un discurso ahora en auge: el modo de entender el trabajo (más por su ausencia y falta que por una crítica sobre el cómo se nos ha incrustado en lo más profundo de la escala de valores la necesidad de producir, y qué merece ser producido y qué no importa y no se paga, y por tanto no vale en absoluto). Cuestionamos el trabajo desde lo accesorio. Para qué va a trabajar una chica bonita que puede conquistar a una nómina mensual, de las que todavía quedan, hecha carne.

Vamos hacia atrás, pese a la imposibilidad física de tal hecho. Y toda crítica al respecto se toma como extremismo (ay, yo igualdad sí, pero feminismo... es que tan sólo la palabra ya me espanta de radicalidad!) o peor: falta de sentido del humor. 

Igual que cuando se la colaron a tanto espectador "inteligente" con eso de que Torrente contenía una visión irónica.


*Fotografía tomada en 2002, durante el España - Eslovenia
** Catálogo de Bershka (colección primavera-verano 2013)
Read more »
0 com

La cosa emprendedora

No diga usted autónomo, que da como grimilla. Y por favor, no diga empresario, que no estamos hablando de Amancio Ortega. Diga emprendedor, que es una palabra rumbosa, que salta, que le viene a uno como trampolín en la lengua. Diga emprendedor, que el resto viene solo. Diga emprendedor y dígaselo mucho mientras hace los pertinentes papeleos, y paga las pertinentes tasas, y la cuota de autónomos (pero usted es emprendedor, no se preocupe). Diga emprendedor. Dese de alta. Baje el índice de parados, mireusté.
Ser emprendedor es algo tan guapo como ser joven. No sabría describir la belleza que puede haber si se trata de un joven emprendedor. Ellos serán el sostén del país. El sostén grande y generoso, un push up, casi diría. Un wonder bra. Wonder. Sólo algo más maravilloso: joven emprendedor en España. Porque no tiene ningún mérito serlo en Francia o en Alemania (donde las cuotas que pagan son... espera, ¿qué cuotas?). No tiene ningún mérito serlo en países donde las facturas llevan rídiculos porcentajes de IVA frente a sus salarios mínimos. Esa gente no está arrimando el hombro, tirando del burro, trabajando por y para. 
Y qué mejor que ser joven emprendedor en España ahora que el gobierno de la nación, magnánimo como es, reduce la cuota a quienes se den de alta ya mismo. 
Es momento de ser emprendedor. Se necesita de tu energía (porque para eso están las 24 horas de la jornada). Se necesita de tu tesón (porque falta te hará cuando tengas que tirar los precios para compensar el iva del 21%, si es que quieres trabajar algo). Se necesita de tu talento (porque para eso tienes una formación varias veces superior a la mayor parte de los asesores de los políticos, que logran sus empleos requetebién remunerados a dedo). 


 Forges

Amigo, la cosa emprendedora es así. Y digo bien, amigo. Que aunque esta súperayuda no es sólo para muchachos, bien claro están dejando qué tipo de ocupación se desea a las mujeres. Que emprendan, sí, oye, pero en casa, sin sueldo, cuidando de niños, ancianos, enfermos, haciendo cup cakes y otros.
Read more »
1 com

Parábola



















Pienso en la historia de la cruz, con Jesús en medio de los dos ladrones. Uno de ellos, in extremis -que no es otro momento que cuando todo se da por perdido-, se arrepiente de la vida que ha llevado. Ese arrepentimiento no cambia ningún hecho anterior ni compensa a nadie. Sin embargo, es suficiente para cambiar "el futuro" que le espera en la vida eterna. Ése es el ladrón bueno.

Pienso en la acción -y no digo robo- de Sánchez Gordillo hace un par de días. En el modo consecuente con el que asume los hechos: una reivindicación, un acto político (que no partidista), un modo de visibilzar un problema que todavía muchos se niegan a ver. Y recuerdo al campechano Juan Carlos I, Rey todavía de este país desastroso, pidiendo disculpas por irse a cazar elefantes con el dinero de todos en estos tiempos en los que tantos otros necesitan robar comida.
A ojos del público, el ladrón bueno sigue siendo el que apela a la redención.
Los otros, ladrones sin más.


Este país ni se comporta como un estado laico, ni piensa como un estado laico.
_
_
_
Read more »
0 com

Disculpe, ¿me estoy radicalizando?

Interior día. Sala de preparación al parto. 
Cerca de veinte embarazadas dispuestas en casi tantas colchonetas deportivas escuchan a una mujer alta que supera los cincuenta y lleva bata. Llaman a la puerta y tras unos momentos la mujer con bata vuelve con una bolsa térmica que reza en letras grandes de molde DANONE.

Qué bien. Ha pasado la comercial por el Centro de Salud X, público, para dejar esta bolsa y que las futuras mamás prueben los Activia y los yogures con sabor a, sin grasas ni glutten y con refuerzo de calcio y vitamina ¿D?. Qué bien.

Tomad, repartidlos.
¿No queréis probarlos? Hay cucharillas también. No seáis bobas, probad uno.

En la pantalla no pone TELEPROMOCIÓN, porque esas cosas hace tiempo que no se ponen. 

La responsable sanitaria que está en la sala es la mujer de la bata blanca. En ningún momento menciona que precisamente la firma DANONE va acumulando demandas, algunas realmente serias, por vender productos con publicidad engañosa (la niña dice: "si el zumo de naranja es bueno y Actimel es bueno, si los juntas...") y por fomentar la obesidad infantil a través de Danonino y Actimel. No.

Probad uno, no me seáis.

La mujer de bata blanca da consejos durante dos horas dos días a la semana a un montón de embarazadas redondas que están a punto cerca de salir de cuentas. La mujer de bata blanca da consejos reales, no como los médicos y tocólogos que no se enteran de nada, a los que tendrán que "engañar" cuando estén ingresadas, porque  la mujer de bata blanca recomienda cosas que los médicos no. La guía de actuación ante el parto viene dada en gran medida por la mujer de la bata blanca.

La que en el interior de la estancia, luz día por una ventana, reparte yogures de la casa DANONE. Reparte Activia para beber de la casa DANONE. Y dice: "antes de comprar hay que probar". 



Me preocupa asistir en vivo a la escena. Me preocupa que las marcas hayan entrado en lo público como pedro por su casa. Y no porque me lo pudiera imaginar me preocupa menos, me sorprende menos. 

A no ser que lo que me sorprenda sea que me sorprende. O que me molesta. ¿Me estoy radicalizando? ¿Debería ver esto normal? ¿Tendría que coger este pienso artificial y nocivo con el que nos apesebran y comer de ahí, dar las gracias, decirme a mí misma "eso que me llevo"?

¿Es esta la señal inequívoca de que mejor me hacía un hatillo y me iba al monte a ser una asocial consciente?




Read more »
0 com

Rajoy y el padre, el hijo y el burro

Durante la rueda de prensa en la que Rajoy (ese señor que preside el gobierno del país en el que de momento vivo) se ha vanagloriado de la estupenda línea de crédito que ha conseguido para solucionar los problemas de España, el gallego me ha recordado, al responder a una de las contadas preguntas que se pudieron hacer, un cuento.

El del padre, el hijo y el burro.

Más que un cuento es una historia de esas que te sirven para aprender alguna lección (moral o de hakuna matata, según se mire). Un padre y un hijo se desplazan con un burro. Al ir el padre sobre el burro y el hijo andando, le recriminan al primero que sea él quien monte el burro. Al cambiarse, y ser el hijo, las gentes con las que se cruzan le recriminan al hijo. Los dos subidos al burro son criticados porque pobre burro. Y cuando los dos caminan junto al burro son el hazmerreír porque para qué quieren entonces un burro.

Mariano Rajoy expone con (cito) "meridiana claridad" que hiciera lo que hiciese sería criticado. Se refiere a su asistencia al partido que hoy juega en Polonia la selección de fútbol española. Y no se refiere a que ayer no hiciera él, como principal responsable y representante (¿era así, no, democracia representativa, lo nuestro, no?) político, el anuncio de la nueva situación -de la que, por otra parte, ni se ha informado en condiciones entre tanta palabrería eufemística y tanta pamplina. 

Casi nos podría dar pena. 
El pobre Mariano haga lo que haga será criticado. Qué país cainita éste. 
Qué más se puede esperar de él, que está atado de pies y manos por los Mercados, por Europa, por Merkel. 
Qué puede, pobre, más que lamentar no ofrecer su apoyo también al tenis español, que se pierde a Nadal. 
Qué estamos esperando, qué pretendemos, panda de criticones envidiosos o utópicos todos. 
¿Que gobierne? 
¿Que nuestro estado no sea una filial de un no-estado económico? 
¿Que igual que considera fundamental apoyar a la selección de un deporte apoye a los investigadores que trabajan para encontrar respuestas frente a las enfermedades, los problemas o las crisis? 
¿Que no hipoteque (¿es una línea de crédito, no?) a una población en pro de unas empresas determinadas?

Mariano sube a sus amigos en este burro cojo y sucio, y si le dicen algo responde: hiciera lo que hiciese me criticaríais, así que hago esto

Y digo que los sube al burro, porque este carro en el que van es además tremendamente analfabeto. 



Y, gente, eso no es un problema. Es un problemón.



Read more »
0 com

Circo y circo

Andamos como en aquellas sátiras del ejército (los ejércitos), mirando qué, quién es exactamente "el enemigo". Porque en esta cosa de falsa autocrítica nuestra gana la tendencia de culpar a los de abajo (que si se gastó por encima de nuestras posibilidades, que si no somos solidarios, que si) y dejar impunes a los de arriba porque, claro, están arriba y esa es otra división.

Que los ricos tienen dinero es tautológico. Por eso son ricos, porque tienen dinero. Cómo lo han conseguido poco importa, porque ya eran ricos antes de la crisis. Que sigan obteniendo beneficios en estos tiempos, y que los obtengan a costa del desempleo feroz, de dejar a la gente sin casa, es lógico. Porque -y volvemos- ellos son los ricos.
Duro, o lo siguiente, combatir esta retórica. Más si andamos idiotas. 

Y señores, ya que nos ponemos a hacer autocrítica (falsa, falsa, porque nunca se incluye una, uno, en su individualidad, siempre es esa anónima masa, que sin embargo tiene nombres, muchos, apellidos, muchos) hagamos autocrítica. Andamos idiotas.

Y no me pongo insultante (aunque quienes se den por aludidos ya pueden dejar de leer, claro, que los prejucios dificultan la comprensión de los textos). Y me incluyo en la idiotez, porque ir contra la definición (ser consciente de la sociedad en la que vives, de la polis) acaba por agotar, por deprimir. Por entristecer. Y me pongo a ver Juego de tronos con mi chico. Y me olvido. Poco, porque empiezo a ver símiles. Pero solicito oasis artificial, momentáneo. Y qué bien sienta.

Mi oasis es la ficción porque el fútbol no me entretiene como para olvidarme del negocio que lo rodea, porque la telerrealidad me espanta demasiado. Soy consciente de lo que tiene de oasis, no es un canto a la intelectualidad, porque qué va.  

Pero en estos tiempos dolorosos encuentras más oposición visceral si te metes con algo tan cutre como Gran Hermano que si te metes con el gobierno al que pagamos, con los políticos profesionales a quienes no es que mantengamos sino que les subvencionamos un tipo de vida desmesurado y que, precisamente, les impide entender la realidad de aquellos por quienes deciden (qué entiende un concejal que cobra cuatro veces más que el dinero que entra en la casa de una familia de cinco personas, qué). Criticar el circo saca más garras que criticar la reforma laboral. 

Tranquilos, cuando se critica la cultura esto no pasa.

Por eso, circo. Por eso, cultura. Palabras diferentes para reacciones diferentes.

Todo esto bien puede parecer una postura elitista mía y de quienes piensan como yo. Ya están estos petardos que van de intelectuales, diciéndonos que más Proust y menos Casillas. Qué cansancio, que estén todo el día con el jazz o con performances hipercool como si eso fuera mejor que ver a Belén Esteban (que mira que es performance ella). 
Sí, puede parecer eso. El discurso de Lisa Simpson que ni ella misma puede cumplir, las más de las veces, sin riesgo a la marginación y hasta a la falta de coherencia.

Pero verán, ante una votación que enfrenta "Trabajo" versus "Toros", va y gana "Toros". Y no tenemos, queridas/os, lugar a los matices. La formulación es clara: Trabajo. Toros. Con esa nomenclatura (aun cuando se pudiera alegar la riqueza turística, supuesta, para el pueblo que supone que haya espectáculos con vaquillas y decir que esos trabajos eventuales irían a dedo para los mismos) la respuesta es "Trabajo". Por etimología. Hasta por simplismo. Lo es si estamos hablando todo el día del desempleo, del paro y de que esa es la gran tragedia de esta nuestra España. 

Pero circo.

Diría, al leer la noticia, que a mí me lo expliquen. Pero me lo explico. 

Andamos idiotas.
Que nuestra idiotez se manifieste con un soporte u otro es cuestión de gustos. Hasta dónde la llevemos, cuestión de cultura

Ah, que cultura era una cosa prescindible. 

Pues eso, que circo. Circo. Circo. 

No nos llevemos las manos a la cabeza si nos dejamos reblandecer el cerebro con el furor de los banderines, los gritos de Sálvame, la planicie acostumbrada del encefalograma perdido.


Circo y circo. Welcome,  Mrs Inanición.


Read more »
0 com

Transcriba: "héroes"

La afición de los equipos de fútbol que están al borde del descenso de la Liga BBVA son héroes, dicen por la tele.


Y luego están quienes se enfrentan al dragón.

Read more »
0 com

Positivamente mal


Con tantísima inestabilidad (difícil pensar ahora, como escribía Abraham Gragera, que tiene nombre de milagro) debemos reconcerle a los políticos algunas certezas.

Dos, por ejemplo: que no saben hablar y que nos toman por tontos.

Nada de esto es nuevo, por descontado. Pero ellos tienen la delicadeza de insistir en ambas, por si se nos olvida. 

Ayer escuchábamos a Rajoy decir (cito): "Sabemos positivamente que a los ciudadanos no les van a gustar estas medidas".

Está muy bien, porque saber algo negativamente es lo que otros consideramos "no saber". Por lo que saber sólo se puede saber de manera positiva, aunque lo que se sepa venga a ser un enunciado con un contenido mierdoso, como es el caso. 

Entonces, aparte de esa reiteración absolutamente inútil de la que hace uso este señor tan soso que (nos) gobierna, para qué decir "positivamente". Pues por el mero hecho de introducir un término de caracter positivo (y ya que estamos, vamos a ser burdos explícitos) en una frase con evidentes malas noticias.




Todo esto,  por otra parte, importa más bien poco.

Más ahora que cualquiera en el bar o por la calle opina sobre educación (aunque no hayan abierto un libro de 4º de la ESO en su vida y no sepan resolver una ecuación de primer grado). Más ahora que cotejar periódicos, investigar o leer está mal visto. Y ahora que las ONGs se venden a la voz de "Iker Casillas colabora con nosotros" o "David Bisbal es uno de nuestros padrinos" -y así para qué hablar de lo que hacen en nosédóndequeamítotal-. 

Importa poco que los políticos hablen tan mal. 
Sabemos que hablan mal. Pero repetimos errores como copago. Pateamos el significado de muchas palabras, y de paso pateamos la esencia de muchos derechos.
Tanto Mariano Rajoy como Soraya Saenz de Santamaría se expresan con absoluta corrección, dice algún tertuliano a sueldo. 

Y servidora, filólogaparanada, sólo encuentra una explicación a este listón bajón y raquítico: el efecto Operación Triunfo. Ese por el que se llenaron las listas de principales, éxitos, cuarentas y cienes, de triunfitos con chorrazos de voz insorportable para canciones que iban de lo ñoño a lo hortera y que convirtieron a otros grupos que iban para mediocres o normalitos (La Oreja de Van Gogh, Efecto Mariposa, Ponga Aquí un Nombre Pomposo y Vacío) en "grupos consolidados y serios". 

Esto, y la de todos los días: que muchos males se nos curarían leyendo.  Pero claro...

Viñeta de El Roto (25 d'abril 2012. El País)
Read more »
0 com

Hitler y el 25m n´Asturies

_
_
Menos mal que está cerquita quien sabe echarle humor a la situación...
ADVERTENCIA: No apto para foreros sin sentido del humor.

Read more »
0 com

asturies: paraísu qué

Imagen: Pablo Lorenzana, La Voz de Asturias. 29 de enero de 2012.



No transita, pues, el idiota, aunque vaya y venga, no retrocede ni avanza, no va a ninguna parte, no se dirige a lugar alguno, aunque en llegando a alguno se detenga. Está en todas partes de la misma manera, sin intención; se mueve sin causa y sin finalidad. Y nada le turba ni altera. Pasa por todas partes y entre todas las gentes como para darse a ver, sin pretenderlo, privado de pretensión como está. A veces, un temblor apenas perceptible lo recorre ante alguna mirada o ante algo que sólo él ve. Y entonces se diría que se cierra, que se oculta entrándose más en sí mismo, reiterándose sin moverse de la visibilidad. Puesto que todas sus variaciones se reducen a hacerse más o menos visible, como una luna en el cielo movedizo o en el agua remansada.

María Zambrano, España, sueño y verdad.


Read more »
3 com

Políticos No-Profesionales

Esta era una petición que sonó mucho en los días del 15M en las plazas. Se exigían políticos no profesionales.

¿Qué es eso?

Personas que cuando desempeñen sus cargos públicos hayan, previamente, trabajado. Que tengan un oficio, una experiencia laboral. Que sepan que tienen una profesión y que su profesión no es la política. Que su bagaje no se base únicamente en una carrera ascendente a base de codazos e influencias para medrar en un partido. Que hayan hecho algo. Que cuando dejen el cargo, sigan haciendo algo.

Y entonces llegaron, al menos n´Asturies, los miembros de un partido de nueva formación, bajo las iniciales del nombre propio de su cara visible, FAC, argumentando que no eran políticos profesionales, puesto que llegaban desde sus puestos de empleados públicos, de colegios de abogados, del profesorado o del Hospital de Cabueñes, por ejemplo.

Entonces, qué bien: no tenemos políticos profesionales.

Qué. Bien.

Aunque lo que no va implícito en la idea de "no profesional" es incompetente. O con incapacidad expresiva. O con desprecio por escuchar las ideas ajenas. No va implícita la cuestión de informalidad continuada, porque los demás en sus trabajos se ven obligados a cumplirla. Eso que dicen puntualidad. Eso que dicen formas. Eso que dicen compromiso. Eso que dicen, también, sentido común. La idea de "no profesional" no lleva implícito el negar la opción a preguntar en las ruedas de prensa (de hecho, eso es un hit de los "políticos profesionales"), o el imponer decisiones no meditadas sin atender a otras argumentaciones.

Quizás tenía que haber venido Manuel Seco a tirarnos a todos de las orejas por no usar correctamente los términos, por dejar vacíos léxicos a través de los que colar la inutilidad que ya de por sí es escurridiza, la cabrona. Tenía que haberse plantado Seco, o Moliner, o hasta Grijalbo, y habernos dicho que pidiésemos "Responsables públicos".
Que el término les recordara que con el sueldo, que mola, va una responsabilidad. Y que con el cargo, que luce, lo que hacen es estar al servicio de una ciudad, una comunidad, un barrio, un estado.

¿Que tenemos lo que nos merecemos?
Pues igual sí, porque las palabras no fueron lo bastante precisas, y la intención es en estos tiempos -yo qué sé, cuándo no- bastante mala.
Read more »