Sobre la ficción y la infancia



E. ha heredado nuestros juguetes y nuestros cuentos troquelados. Una vez leí que la crianza nos permite repetir el camino de la infancia por la vía del amor. Y sí, nos hace felices en esta casa tenerlo todo revuelto de peluches y coches y volver a relacionarnos con los objetos con los que fuimos felices.
Hará ya casi dos años, con un pequeño taco de cuentos troquelados de Tizón, me sorprendí al releer la historia de Pulgarcito, un popular relato infantil.
Pulgarcito se resume, desde la poética aristotélica, de la siguiente manera:

- Los padres de Pulgarcito y sus hermanos son muy pobres y los abandonan en el bosque porque no los pueden alimentar.
- Pulgarcito, el más pequeño de los hermanos, es muy espabilado y deja un rastro de migas de pan y así son capaces de volver a casa.
- Los padres, que se sentían fatal por el abandono, se alegran mucho de la vuelta de los hijos.
- A los días, como la alegría no alimenta y siguen siendo pobres, los vuelven a abandonar.
- Esta vez los pasos de los niños les llevan a una casa en la que vive un ogro con sus hijas. Son tantas niñas como niños son Pulgarcito y sus hermanos. Pongamos 6 y 6 (cambia el número según la versión).
- El ogro, como es ogro, se quiere comer a los niños. La mujer del ogro ayuda a los niños para evitar que su marido se los coma, pero el ogro los encuentra.
- Pulgarcito, como es muy listo, logra engañar al ogro.
- La trampa es que el ogro creyendo comerse a los niños se come a sus propias hijas.
- El ogro muy enfadado va en su busca pero de nuevo lo engañan, quitándole las botas mágicas.
- Pulgarcito va hasta la casa del ogro y le dice a su mujer que una bandidos lo han secuestrado y piden un rescate por él. La mujer le cree y le da una bolsa de dinero.
- Pulgarcito  y sus hermanos se van con el dinero y se lo llevan a los mismos padres que los abandonaron a su suerte. Y son felices.

Pues sí, me quede sorprendida. No recordaba del relato más que Pulgarcito era un criajo muy apañao que, aun siendo el más pequeño, cuidaba bien de sus hermanos.

¿Permitiríamos un espectáculo para nuestras criaturas en el que se viera abandono infantil, y donde los héroes -varones, por cierto- lo son por la vía  de hacer que se coma un padre a sus propias hijas (que son un amor de niñas, ni ogras, ni malvadas, ni importan para nada en la historia)?