GAP, de Marcello Fois

"Salvatore empezó a mecer las rodillas.
Le asombraba oírse llamar por aquel nombre, que había sido el de su padre.
Porque a él lo había bautizado como Carmelo, en honor a la Virgen, que había intervenido precisamente cuando parecía que todo iba mal.
Conque el doctor había dicho: poca comida, el feto está desnutrido, hay riesgo de parto prematuro.
Entonces Salvatore, el padre, había cogido a su mujer y se la había llevado a Nápoles, porque, al fin y al cabo, ¿qué hacía allí? Estaba en la lista de los despedidos, porque no quería ni oir hablar del carnet del partido ni de concentraciones.
Dejadme en paz, decía.
Y Catello, con el que siempre había trabajado, decía: te pondrán en la lista.
Pero a Salvatore, el padre, no había que imponerle nunca las cosas por obligación.
En una palabra, había preparado poco equipaje y se había llevado a su mujer con la panza por la parte de Solofra, a casa de su tío, que era matarife, por lo que al menos una tajada de carne, buena para la sangre, nunca faltaba.
Así nació Carmelo, sano como un pez, blanco y pelirrojo."

0 comentarios: