Soy débil

Y ahora tendré que pedir

perdón por esta crueldad,

porque no quise débiles

a mi lado, ni sangre

ni llantos

ni ojeras

ni necesidad de caricias.

Porque he sido dura

como la palabra desapacible

de un profesor que no se cree

las excusas, he sido dura, amarga

en las noches en que me decían

que la tristeza era como una arcada

en el cuerpo, jamás sagrado, como

el peso de tantas familias

que estarían por siempre solas.

He sido dura, y he probado

la carne del músculo aún tembloroso

y he mordido

a todos los que quisieron acercarse

al corazón, encendido fuera del envoltorio.

Y ahora tendré que pedir

disculpas tantas veces,

a amigas que buscaron una amiga

a amantes que quisieron una confidente

a hombres que quisieron una amante

a hermanos que no me tuvieron cerca.

Tendré que pedir

otra oportunidad o la renuncia a un tango

porque también yo soy débil,

y me he roto en cinco partes

al creer que podía vomitar toda

la culpa, soy débil

como el tejido con el que mi abuela

hacía la ropa a los muñecos, soy

débil

flaca

estoy enferma

y todo gesto de fuerza lo perdí

ante una imagen:

no me reconozco en esa niña,

y no recuerdo por qué entonces

reía tanto,

no entiendo esa paz

tan cierta.

2 comentarios:

p.a.m.e. | 11 de diciembre de 2007, 17:08

jenny, resultáu positivu nel detector de poesía: ye verdadera cuando respiga y pon los pelos de pita, como nesti poema.
thanks sister.

El muerto de frío | 12 de diciembre de 2007, 6:11

Queremos, necesitamos... más Animales Interiores. Otro libro YA