A las puertas del nuevo año

Antes de nada, yo no tendría que estar haciendo esto.
Tengo tanto trabajo acumulado (del remunerado y más aún del que no, pero que no por ello deja de ser trabajo), tantas cosas pendientes, que no debería permitirme esta despreocupación momentánea. Dejar que suene la música bajito, el viento en los árboles que en unos días dejarán por siempre de ser mis árboles, la contraventana que se prepara para un baile y me prepara para un susto. No debería, entonces, ya se ve, estar haciendo esto.
Pero empieza casi ya un año nuevo. Así llama a septiembre la gente lista que conozco. Esa gente que además de usar su cabeza, o quizás por eso, saben usar también usar el resto de los órganos: resistir y ayudar a resistir, en estos tiempos en lo que no hay dinero (no lo hay), ni referentes (no los venden, si acaso, dan muestras, y nadie aprende casi nada con una demo).
Empieza un año nuevo con sus propósitos. Y probablemente nadie piense en dejar de fumar o adelagazar al llegar septiembre. Pero se matricula en cursos, másters, idiomas. Planifica huídas a medio-largo plazo, programa actividades. Empieza el año nuevo con la ropa limpia y el pelo tirante. Todos los niños son más guapos el primer día de colegio. Los niños, el primer día de colegio, pueden llorar.
La noche anda juguetona en esta atalaya de Pinar, 23. La noche esconde, lo cantaba Paco Bello, ríos y dunas. Y entre los papeles, los encargos y la música bajita, me pregunto qué esconde septiembre. Si muchas dunas. Si algún río. Si un zahorí.


3 comentarios:

Manolo Arana | 30 de agosto de 2010, 0:40

quizás no tendrías que estar haciéndolo, pero yo creo que sí. además éste va a ser un buen año. te lo digo yo.

malone | 30 de agosto de 2010, 11:04

voy a estrenar corbata hoy, por fin haré algo de verdad
septiembre (los enemigos)

Sara | 30 de agosto de 2010, 15:47

Que la suerte acompañe a todo ese trabajo. Y que el año nuevo te traiga, en los lugares que sea, cosas bonitas.