NO somos vuestros

A la concentración de miles personas del 15-M no han tardado en salirle, cada uno a su manera, novios. Pepe Blanco dice "Entendemos que la gente esté indignada con la crisis". Soraya Saenz de Santamaría dice: "Respetamos que los ciudadanos expresen su disconformidad". Cayo Lara dice: "Los ciudadanos protestan contra este sistema bipartidista". Y es verdad que estamos indignados, que nos expresamos y que protestamos. Es verdad que no nos gusta este sistema bipartidista, que estamos hartos de la crisis, claro. Pero a quienes estábamos el domingo pasado en la calle nos indignan estos políticos que no saben hablar, que no saben qué decir y se les nota, que no proponen sino que se atacan entre ellos.
Señoras, señores, no soy espectadora de un partido de fútbol. No voy con unos o con otros, porque esos son los que juegan. La política no es un juego. Y poco me importa que se tiren los trastos unos y otros (que en el lanzarse objetos ese tiempo que invierten y ese tiempo que todos perdemos).
Señores, señoras, estoy harta de que se expresen tan mal, de que no se corten al ser insultantes, casposos, borregos. Estoy harta de su uso del lenguaje vago, de su sonrisita porque no saben qué responder. Estoy harta de ver ruedas de prensa en las que no dejan hacer preguntas. Estoy harta de ver cómo los medios son plataformas publicitarias de los partidos. Estoy hartita del "hoy no vamos a hablar de esto". De que no respondan. De que no asuman.
Señoras, señores, estoy podre de su discurso a la izquierda del voto útil. De que nos asusten con los gigantes de hielo quienes tampoco están haciendo nada. Del "ellos son peores" y mientras tanto los de ahora no hacen nada.
Profesionales de la política, estoy aburrida de verles procrastinar, posponer, dejar. De ver cómo silencian, cómo escurren el bulto, cómo dejan tanto y tanto para los ustedes del futuro.
Estoy indignada de ser testigo de cómo se gasta el dinero público en ir de cenas, en ver cómo las plataformas supuestamente bien intencionadas (juveniles, de la mujer, de cooperación) de todos los signos despilfarran en chigres o en encargos supuestamente artísticos.
Estoy tan cansada de que me decepcionen. Los cercanos y los lejanos. De ver respuestas a la defensiva, de que no se les pueda exigir responsabilidades, de pagar pensiones astronómicas a ignorantes, a gente sin formar, a gente que en la vida ha tenido un trabajo fuera de esa carrera política. Harta de ver cómo son esas ascensiones, los pisotones, las envidias. De comprobar que quienes han llegado ahí han sido los que menos escrúpulos tenían.

Y hasta hace poco estaba indignada porque este panorama era culpa nuestra, que callamos. Que con nuestro "son todos iguales" les permitíamos estar y estar y seguir estando ahí, representándose a ellos mismos. Qué empatía, qué preocupación por los problemas que tenemos todos puede sentir alguien que cobra al mes lo que ellos cobran, que hace años que no come en casa, que va a la peluquería en un coche oficial cuya gasolina pagamos todos. Qué responsabilidad puede tener alguien que dice que no responderá (o que, mejor aún, lo dicen sus subalternos) a todas las preguntas que tengan que ver con lo que molesta.
Pero al menos nos hemos dejado de callar. Al menos hemos hecho por juntarnos. Al menos hay un movimiento que se ha iniciado. Nos vemos. No somos cuatro, no estamos solos, no somos ni utópicos ni esos "anarcoides", como nos tilda algún tertuliano a sueldo.

Pero que no se apunten el tanto ni unos ni otros, políticos profesionales: que estamos indignados con todos. Que si hubiera alternativas, las habríamos apoyado, pero no han sabido o no han querido serlo.

No sé qué tiene venir a partir de ahora. Pero sé que por fin hemos asumido una responsabilidad que teníamos abandonada. Estamos diciendo que así no. Y que ya está bien que nuestra única manera de expresarnos sea cada cuatro años y con un voto, cuando todos se muestran iguales. Algo se podrá exigir. Para eso lo estamos llamando democracia.

Que no os queremos así. Ni a los políticos ni a los sindicatos. Que no somos moneda de cambio. Que no somos incondicionales como una afición de fútbol. Que no somos estúpidos.
Y que ya está bien.

7 comentarios:

Norma | 17 de mayo de 2011, 5:04

Se puede decir más alto...

Sociedad de Diletantes, S.L. y Casilda García Archilla | 17 de mayo de 2011, 5:34

Bravo!!! Tú sí sabes hablar.

Salva Tamayo | 17 de mayo de 2011, 7:41

Me parece genial lo que dices, no te falta razón. De hecho a la política de este país le hace falta sanearse más allá del bipartidismo PSOE-PP. Me ha parecido un gran acierto (dudo que el éxito hubiera sido el mismo de otro modo) más que despolitizar, los actos han sido muy políticos, despartidizar de forma que el cansancio de la gente de a pie ha hecho saltar la chispa de la tan temida "stasis" por los griegos.

Hay que darle la mayor cobertura posible ya que los medios parece que se están haciendo de rogar.

Grande Sofía.

Un abrazo.

Salvador J. Tamayo

Ana Pérez Cañamares | 18 de mayo de 2011, 0:57

Plas, plas, plas.

Chapu | 18 de mayo de 2011, 4:41

Ánimo. La cosa ya ha empezado, está creciendo y crecerá más. Estas ratas de moqueta ya empiezan a tener cangüele. No sé si conseguiremos lo que nos proponemos, pero está claro que si no lo intentamos entonces sí que no lo conseguiremos.

Un abrazo.

Traubert | 18 de mayo de 2011, 7:34

Amén

Anónimo | 19 de mayo de 2011, 3:52

Que sí.... que sí... que esta vez sí se pueden cambiar las cosas.... Vamos a por todo...a por todos.....OTRA VIDA ES POSIBLE